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jueves, 6 de mayo de 2010

La bondad de Krishnamurti

(Preguntas de/en: http://www.formspring.me/maisonlolita )


¿Retomarias una amistad de nuevo con alguién que te ha traicionado varias veces porque esa persona se encuentre sola? by NiaEGL


Dependería siempre de la persona. No podría dar mi cariño y mi apoyo a los “compañeros” de mi facultad, no después de cómo me han humillado y anulado como compañera, como estudiante, como trabajadora y como persona.

A un amigo de verdad que siempre ha estado conmigo y que tenga justificación por las cosas que hizo, con quien pueda dialogar civilizadamente y juntos buscar una solución a nuestro problema, pues sí, lo intentaría. Todos nos sentimos solos, pero algunos tienen más razón que otros.

Así que ya ves, sí o no, depende siempre de qué persona se trate.



Hay cosas por las que no merece llorar. Hay personas que no merecen que tú lo intentes todo. Me han dicho por aquí que yo no tengo orgullo. Yo siempre me he considerado una persona orgullosa, pero debe ser que se me ha pegado algo de esas personas que de buenas que son, parecen verdaderamente tontas. Tengo el corazón en una mano y el cuchillo en la otra, pero no para dar a nadie, sino para dejar que me apuñalen. Y ahora tengo que guardar el cuchillo, tanto para mí como para los demás. No dejar que nadie me apuñale, ni tener la tentación de devolver alguna.

No quiero ni hablar de lo que pasó ayer, pero puedo decir que este jueves y el que viene no puedo ir a clase (sin grupo), así que me quedo aquí. Resumiré diciendo que pude hacer el examen con otro grupo, unas chicas de cuarto curso bastante simpáticas con las que yo también me mostré muy amable (como hago siempre y más en la facultad). Sin embargo, llegué a casa y me vinieron unas ganas de llorar inmensas, por lo que pasó y por lo que me pasó. Es muy raro no querer mirar tu cara al espejo, porque no te reconoces. Porque hay cosas que las ves y no las pudiste imaginar en los seres humanos. La condición humana es extraña, cambiante, caprichosa. Y soy tan egoísta que nunca pensé que me pudieran poner por detrás de todo el mundo. Me lo podría creer de personas que no conozco, de gente que no tuviera que mirarme a la cara después. Pero yo no podría hacer eso y mirar luego a los ojos a alguien. No sé cómo la gente puede mentir a los ojos. Debe ser que hace mucho que quisieron no ver.



Los informes que tan de moda estaban en la ilustración ya criticaban la fuerte competencia desleal entre los compañeros de la universidad. Las disputas, algo que los mismos profesores promovían, acababan algunas veces en el asesinato.

Krishnamurti, eterno creyente en la bondad humana, siempre propugnó que el maestro debe acabar con las competencias entre los alumnos. Nadie debe ser más o menos, debe ser uno mismo, aprender a serlo.

La falacia de la pedagogía, señores, está muchas veces en el valor del ejemplo. Porque no podemos educar a profesionales de la educación en un sistema educativo corrupto y malsano. Porque no podemos dejar de lado la coherencia y luego pedírsela a los estudiantes. No podemos sonreír, asegurar que estamos ahí para todo, y luego mirar a otro sitio. Creo que eso es lo que más he visto en este sitio. Que todos mienten mirándote a los ojos.

Yo no podría.

Yo no querría aprender eso.

Llevo toda mi vida siendo una persona, mejor o peor, pero nunca he mentido a nadie a los ojos.

Siempre dije, medio en broma, medio en serio, que yo no sé mentir, que lo hago raramente y de la peor manera, de la más torpe. Pero si de algo me siento orgullosa, es de eso.

Dice Rogers, también, que la persona debe ser verdadera, sin máscara, sin mentiras. Que el educador, que el profesional de la educación, debe creer en lo que hace.

Yo creo en mí misma.

En ellos, no, porque ni ellos creen en sí mismos.